La tecnología de la que disponemos (en especial Internet), nos lleva a estar en contacto con personas que viven a cientos o miles de kilómetros de nosotros. Si bien las relaciones a distancia son posibles, hay que saber cuidarlas para que puedan llegar a buen puerto.
En una relación de este tipo, ambos miembros de la pareja deben tener claro que la distancia es una situación pasajera; Si se cultiva la relación es para llegar a un objetivo común: la futura convivencia.
Puede parecer raro preguntarle a la otra persona si busca novia/o, es decir van a ser “novios”, “amigos especiales” o van a estar comprometidos, pero a la larga ayudará a evitar malentendidos que les puedan herir a ambos.
Si hay una película que ambos quieren ver, vayan al cine aunque sea por separado y luego llámense para comentarla. Leer un libro a la vez o planificar una misma actividad en el día para acordarse del otro aumentará la complicidad entre ustedes.
Debido a la distancia, es muy importante establecer una conexión emocional con la otra persona. No hace falta mantener conversaciones profundas a diario. Explicarle al otro lo que te ha ocurrido en el día o los problemas del trabajo, les ayudará a sentirse cerca. Esos pequeños detalles cuentan mucho.
Cuando se empieza una relación a distancia, hay que ser realista acerca de las dificultades que supondrá. No va ser posible saber qué está haciendo tu pareja en cada momento, así que evita darle vueltas a la cabeza cada vez que salga de casa o no responda a uno de tus mensajes. Si han iniciado la relación es porque confían el uno en el otro.
La distancia de la persona amada es sin duda algo muy duro, pero siempre se puede buscar el lado positivo. Aprovechen para dedicar tiempo a sus hobbies y a consolidar su carrera profesional, por ejemplo. La distancia también les enseñará a ser más creativos en la relación y a comunicarse mejor debido a la ausencia del cara a cara.